viernes, 3 de enero de 2025

UN CHICO EXTRAÑO


La jornada escolar es supremamente aburrida los lunes. Para ser justos, para mí es aburrida siempre. Pero los lunes, sin duda son los peores. Después de un fin de semana en el que los límites no son una opción, no es justo que empieces un día con dos horas de geografía. Prefiero la filosofía, es más interesante sin duda alguna. Bueno, aunque después todo mejoraría con cálculo, no despierta en mí el mismo interés que la filosofía, pero me llevo bien con él, es entretenido. Sin embargo, mi única forma de destacar son los exámenes, porque para ser sincero eso de los ejercicios en el tablero me parece una tontería y con los trabajos no me llevo bien, en casa me distraigo con facilidad.

Salía por la puerta principal con una caminata lenta, manos en los bolsillos, audífonos, cabeza cubierta con la capucha de mi sudadera. Pasé por el lado del grupo de matones de la escuela, me rodearon, mirándome de arriba abajo, con sus cuerpos trabajados, sonrisas perfectas y cabello que hacía suspirar a las chicas ¿Cómo es que ellas los llaman? ¡Ah sí! Ya recuerdo, "verdaderos hombres". Patrañas impuestas por la sociedad, un grupo de idiotas. No digo que sea mejor que ellos, pero tampoco ellos son las mejores personas del mundo.

Al parecer les divertía mi apariencia. Era alto, pero demasiado delgado; en parte por una cuestión genética heredada de mi ausente padre que dejó a mi madre hecha un lío con sus tres hijos. Mi hermana y mi hermano - menores que yo - estaban engañados por la mentira de mi madre de que "cosas de adultos habían sucedido, pronto ellos lo entenderían". Es una masoquista, no hace más que hablar de él a mis hermanos. En fin, la otra razón de mi contextura delgada es la mala alimentación y el exceso de alcohol y el cigarrillo los fines de semana, aunque las últimas veces se están mezclando otras sustancias. Mi madre no lo sabe, ni tampoco desearía que lo supiera, empezaría con charlas y preocupaciones. No me interesaba eso. No lo hacía para llamar la atención, realmente soy curioso y me gusta experimentar.

Aún seguían riendo los estúpidos. Me di una mirada en los ventanales disimuladamente buscando el motivo de su actitud. Tenían buen material: 1) Mis zapatos eran viejos y desgastados 2) Mi pantalón negro tenía rotos en las rodillas 3) La sudadera negra cubriendo mi cabeza, dejando ver la calavera en la parte delantera de mi camiseta 4) Los lentes de sol innecesarios para el clima que hacía. En parte lo comprendía, parecía miembro de una secta.

¡Al carajo ellos! No soy el chico que quisiera ser, pero no puedo evitarlo. He intentado reivindicarme, sin embargo, siempre me he escondido entre las sombras y ahora se ha vuelto complicado salir.

Levanté la mirada y la luz se posó ante mis ojos. Ella era una especie de ángel en ese recinto aburrido al cual asistía de lunes a viernes. Cabello negro rizado, piel canela, ojos negros, sonrisa perfecta. Una chica sumamente especial. Una excelente estudiante, sobresalía en todas las materias, incluso en esas que eran aburridas. Candidata a una beca en la mejor universidad del país. No era engreída, tenía una sonrisa para todos. No coqueteaba con ningún chico, ni caía en sus juegos. Vivía en un buen barrio y la mejor parte, tomaba la misma ruta que yo. Tenía el privilegio de observarla la mitad del camino a mi casa.

Mis lentes oscuros me ayudaban a observarla mejor sin que ella lo notara. Por ella quería ser -así fuera unos minutos - tan especial que encajara en su mundo. Un lindo mundo que no era nada surreal pero era bastante bueno en comparación a mi jodido universo lleno de cuestionamientos y pensamientos extraños acerca de escapar, vivir por mi cuenta, beber, fumar, conseguir dinero para comprar un montón de libros de filosofía y psicología para estudiarlos y analizar tanto los cuestionamientos de los autores que terminaría sacando mis propios cuestionamientos y al final sería un obsesivo, viendo al mundo con unos ojos perturbados por tantas idioteces de la sociedad.

Uno de los chicos que estaban en mi curso dijo: - Ella no te juzgará, háblale. La he visto leyendo en la biblioteca. Quizá puedas ganarte su atención hablando de libros -.

Eso era verdad, ella no me juzgaría. Pero estoy completamente seguro que en sus planes de estudiar literatura y llegar a ser editora no estaba la figura de un chico extraño obsesionado con el color negro, las calaveras, los libros y las películas con argumentos desquisiados. Sin duda alguna ella no buscaba eso. Quizá si mi alma fuera pura y mi aspecto distinto todo sería ligeramente diferente.

Ella era pura, siempre lo demostró en los debates de ética. Encajaba en todo eso, buscaba estudiar algo que le gustaba, siempre obedeciendo a sus padres, respetando las reglas, siguiendo la ética y la moral. Y yo siempre estaba al margen, en la esquina del salón, sin hablar, mirando por la ventana, pensando en muchas cosas del mundo. No encajaba en nada de esto, nada de mi interior encajaba con el exterior. Todo lo que quería hacer no concordaba con el molde que mi madre quería que siguiera. Deseaba perderme y salir de los límites para encontrarme. Poder comprobar la frase de Hermann Hesse: "Quien no encaja en el mundo, está cerca de encontrarse a sí mismo". Sin duda ese era mi anhelo, conocerme para valorarme y dejar de llamarme a mí mismo un chico extraño.

MaOz Lim

UN CHICO EXTRAÑO

La jornada escolar es supremamente aburrida los lunes. Para ser justos, para mí es aburrida siempre. Pero los lunes, sin duda son los peores...